Las recientes interrupciones en el sistema de mantenimiento de las plantas genéticamente modificadas experimentales de la contaminación de centenares de millones de acres de cosechas que se cultivan en EE UU ha llevado a que tanto los agricultores como los mercados de importación se cuestionen la pureza de las mercancías estadounidenses.
México, el mayor mercado extranjero para el arroz de EE UU, mostró preocupación sobre el sector del arroz estadounidense la semana pasada cuando interrumpió los embarques en la frontera por temor que EE UU no pueda mantener su arroz de grano largo trangénico experimental apartado de las cosechas comerciales. Los cultivadores de arroz de grano mediano de California han exigido una moratoria estatal sobre cualquier terreno de pruebas biotecnológicas para evitar la contaminación que ha plagado los campos de los cultivadores de grano largo en el sur.